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QUÉ ES LA ASTENIA PRIMAVERAL
Sí, sí, sí. La primavera ya está aquí y eso es sinónimo (para muchos de nosotrxs) de alergias, picores, estornudos, insomnio, malestar…  

Y es que la primavera trae muchas flores, pero también muchos cambios y desajustes. Por eso decimos que “la primavera la sangre altera”. 

 

¿Qué tiene de cierto el refrán “la primavera la sangre altera”? 

Este dicho popular está estrechamente vinculado al tema que aquí nos concierne: la astenia primaveral. 

La explicación es muy sencilla: en primavera hay un incremento de la luz del sol y el calor cada vez se hace más evidente. Esto tiene una repercusión directa en nuestro cuerpo y mente, pues aumenta la producción de hormonas como la serotonina y se reduce la de la melatonina. 

El primer caso puede ser positivo para nosotrxs porque puede favorecer la predisposición a la hora de relacionarnos con los demás, estar más abiertos al amor o, incluso, a nivel sexual. 

No obstante, en el segundo caso, el hecho de no contar con tanta melatonina puede afectar nuestros ciclos de sueño e influir en nuestra energía y estado de ánimo. 

Aquí es donde estaríamos hablando de la astenia primaveral, esa sensación de agotamiento constante y de dificultad para adaptarnos al clima y al nuevo horario.   

Síntomas de astenia primaveral 

Si quieres saber si puedes estar sufriendo astenia primaveral, fíjate en estas señales: 

  • Insomnio  
  • Apatía y/o tristeza 
  • Cansancio y fatiga 
  • Malestar corporal 
  • Dolor de cabeza y/o náuseas
  • Pérdida de apetito
  • Irritabilidad 
  • Desmotivación 

¿Qué puedes hacer para combatir la astenia primaveral? 

A pesar de que la astenia primaveral es pasajera y suele desaparecer al cabo de un mes, hay ciertas acciones que puedes realizar para minimizarla: 

  • Haz ejercicio diario aunque te cueste un poco. 
  • Come alimentos ricos en triptófano que estimulan la melatonina y te ayudan a descansar y dormir mejor. 
  • Busca un hobby que te motive y te anime a salir del bucle de frustración. 
  • Evita tóxicos como el tabaco o el alcohol. 
  • Practica ejercicios de relajación como meditación, yoga o mindfulness. 

Y, lo más importante, acepta tu condición y llévalo lo mejor que puedas. Piensa que es pasajero y en breve volverás a sentirte bien.  

 


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